¿Cómo funciona un Iglú?

En el anterior post ¿Cuánto cuesta la arquitectura bioclimática? vimos que no es necesario grandes cantidades de dinero para poder construir con eficiencia energética y economía de medios.

Existen multitud de ejemplos variando según la climatología del lugar. Mirando construcciones vernáculas podemos aprender grandes cosas sobre arquitectura bioclimática.

Centrémonos en un ejemplo simpático y elemental: el Iglú.

Situado en las tundras del norte de Canadá, en Groenlandia y en general en el círculo polar ártico. Con un clima extremo, muy  frío y húmedo sin estación calida. Esto es debido al choque  entre las masas de aire polar y ártico generando condiciones climáticas extremas, sobre todo en invierno donde pueden llegar a alcanzar temperaturas próximas a los -50ºC,  así como fuertes vientos.

Los esquimales son los habitantes de los iglús y los utilizaban como vivienda transitoria durante largos periodos de caza. Normalmente se componen de un volumen semiesférico principal, unido en ocasiones a otros volúmenes mediante una bóveda de menor altura. Los hay sencillos y algunos realmente complejos como los de la región Inuit Iglulik.

Construidos de nieve compacta y cortada en bloques, se coloca en forma de espiral desde el interior del mismo. Cuando solo falta la clave para terminar, se abre con un cuchillo una apertura de salida y se coloca la última pieza dejando en algunos casos un pequeño hueco a modo de respiradero. Ver enlace para conocer su forma de construcción.

La forma esférica de la cúpula garantiza una minima superficie expuesta a los vientos y un volumen interior amplio. Una vez acabado se suelen encender velas de aceite en el interior, lo cual hace que se humedezca la cara interna que a su vez se vuelve a congelar al dejar pasar aire frío del exterior. Lo que hace que este tipo de construcciones sean cada vez son mas sólidas. Para lograr mayor aislamiento, sabemos que las cámaras de aire han sido utilizadas por innumerables civilizaciones y este caso no iba a ser una excepción. Los Inuit colocan pieles de animales forrando el interior creando una cámara de aire con la que regulan la temperatura interior-exterior.

De esta forma tan sencilla se garantizan conceptos medioambientales esenciales para combatir la climatología del lugar.

Hemos visto como construcciones elementales pueden lograr niveles de eficiencia energética asombrosos. Nos toca preguntarnos por qué con los conocimientos y la técnica actual no llegamos a cotas de eficiencia más altas.

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Por
Alex Martos

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