Elige la habitación más fresquita de la casa

¡Buenos días!

De cara al último fin de semana de semana de agosto, un post motivado por la ola de calor que estamos sufriendo en toda España. Tanto si estás en casa como si estás de vacaciones, en apartamento de alquiler o  en hotel, no dejes que te adjudiquen la habitación más calurosa. Te dejamos unos “tips” que te ayudarán a elegir:

· Orientación: que no sea sur; y si lo es (no te vamos a pedir que rechaces una vista preciosa), que tenga una amplia terraza en la planta de arriba que mantenga tu porción de fachada a la sombra. Por supuesto, hay que evitar los áticos o apartamentos que estén directamente bajo la cubierta. Si no, estarás durmiendo en un recipiente calentado por el sol al menos durante 8 horas cada día. Recuerda: el sol se mueve por lo que la habitación idónea ¡no es la misma en todos los momentos del día!

· Ventilación: es imprescindible aprovechar este efecto durante todo el tiempo que sea posible. No todas las estancias tienen la misma capacidad, tu objetivo es encontrar aquélla que, además de una buena ventana tenga otra de otra habitación que dé a una fachada diferente o un patio y con la que el aire tenga un recorrido directo libre. La única manera de crear una corriente de aire es darle una entrada y una salida a exteriores con temperaturas (y por tanto, presiones) diferentes.

· Gestión de la energía solar:

Ya hemos comentado en otro post la importancia de ser los manipuladores de nuestros recursos solares. Para saber cómo utilizar tus opciones debes saber lo siguiente de la envolvente del edificio:

– Cerramiento opaco: te interesan el espesor y la naturaleza. Si estás en una casa de más de un siglo tienes al menos medio metro de piedra que te separa del aire exterior y hará por ti todo el trabajo. Si por el contrario, se trata de un edificio de ladrillo sin aislamiento tendrás que reforzar la ventilación. Si tu fachada está a la sombra durante las horas centrales del día, al menos, lo notarás.

El problema de los paramentos de alta inercia térmica: esto se refiere a la capacidad de almacenamiento de calor de las superficies del interior de las estancias. Si tienes un pavimento de piedra o cerámica y le da el sol, acumulará todo el calor posible para desprenderlo por la noche. Se precisará entonces de muchas más renovaciones de aire para ventilarlo, por lo que es preferible evitar la radiación solar directa  en el interior. Enseguida, te harás con los horarios en los que te toca manipular la protección solar para sacarle el máximo partido.

– Ventana: como parte de la envolvente del edificio es importante que no se eche a perder la protección del muro por tener los huecos cubiertos con ventanas con alto valor de transmitancia térmica y/o baja hermeticidad. Si ves vidrios simples, huye: se pondrán a altísimas temperaturas en cuanto les de el sol y lo emitirán hacia el interior. Cuando decimos que una sustitución de ventanas es la intervención más rentable no mentimos: nos mejoran el nivel de confort interior en verano tanto como en invierno.

– Vegetación y agua: frente a tu ventana, refrescarán el aire antes de entrar en tu habitación, ¡todo un lujo natural!

– Protecciones solares: este es el punto fundamental puesto que si las tienes y las usas puedes cambiar el confort interior de casi cualquier habitación. ¿Cómo?: os lo contamos hace un par de meses aquí.

Contadnos vuestros trucos y sobre todo, ¡¡pasad un buen fin de semana!! ¡Nos vemos el lunes!

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Almudena López de Rego
Por
Almudena López de Rego

Redacción de CTE Arquitectura

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