Y ¿por qué consumo “casi” nulo?

Se ha dado muchas vueltas a los distintos términos dentro del campo de los edificios eficientes, la autosuficiencia energética y la sostenibilidad. Aún a día de hoy no resulta fácil para el que no está muy vinculado a ese mundo el reconocer las diferencias entre conceptos. Hace unos meses publicamos un artículo a modo de Diccionario de Edificios Eficientes para ayudar a entender de qué se está hablando en cada caso.

Hoy queremos hacer hincapié en el Edificio de Consumo Casi Nulo porque es un nombre que parece más arbitrario de lo que es. ¿Por qué seguir hablando de Consumo Casi Nulo cuando ya tenemos edificios “positivos”? ¿No es intentar ir a pasitos cuando ya tenemos un pie en la meta?

Edificio con miradores mdoernos de diferentes dimensiones

Lo cierto es que el “consumo casi nulo” no está dentro de la misma escala que los consumos cero o positivos, hablan de cosas diferentes. El primero hace referencia sólo a lo que se consigue con estrategias casi exclusivamente pasivas (demanda); mientras que los segundos están teniendo en cuenta la producción de energía a través de renovables (consumo).

¿Por qué sólo buscamos “consumo casi nulo”?

PassivHaus lo explica muy bien a través de esta gráfica. En ella, la demanda energética del edificio va disminuyendo a medida que aumentan los costes de construcción (a base de ir aumentando el aislamiento, la hermeticidad, etc).

Gráfica de costes y demanda energética

Imagen elaborada por el PHI

La curva tiene un escalón hacia abajo en el momento en el que hemos reducido tanto la necesidad energética que ya no necesitamos sistema de calefacción convencional (radiadores), puesto que el edificio necesita tan poco calor (o frío) que es posible suministrarlo a través de otros medios, mucho más baratos. El ahorro de ese sistema es justo el punto óptimo de la eficiencia. El edificio aún tiene algo de demanda, pero muy pequeña: es “casi nula”. Si, sin embargo, se siguiera invirtiendo en aislamiento, la gráfica muestra que ya no se reduce la demanda de manera significativa, ya no merece la pena.

Vivienda revesstida de madera con grandes ventanas

En el caso del clima centroeuropeo, en el que se desarrolló toda la teoría del estándar, este punto corresponde a una demanda de 15 kWh/m²año, que es la demanda máxima que permite el estándar, porque es la que considera dentro de una lógica del lado de la rentabilidad. Como podéis ver no hay nada arbitrario en PassivHaus.

Así, se habla de “consumo casi nulo”, pero ese “casi” es un adverbio mucho más preciso de lo que parece: se refiere a la cantidad justa de inversión en reducción de demanda para que sea rentable.

Edificiomoderno de oficinas con acabado metálico

Independientemente de todo este discurso, podemos hablar de edificios de “consumo cero”, “negativo” o de “balance positivo”. Esto es ya cambiar de tema: aquí nos estamos refiriendo a la medida en que las energías renovables que captamos en la parcela son capaces de cubrir la demanda en su totalidad o incluso tener un excedente de energía. En el primer caso, sería un Edificio Cero, en el segundo, un “edificio positivo” o de “balance positivo”. Pero la auténtica realidad es que, en el punto de partida, ambos serán edificios de consumo casi nulo a los que se les ha incorporado un sistema de generación de energía propio.

Espero que estas aclaraciones os sean de utilidad. Para más, no os perdáis el Diccionario de Edificios Eficientes y ¡seguid en CTE Arquitectura todas las novedades del sector!

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Almudena López de Rego
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Almudena López de Rego

Redacción de CTE Arquitectura

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