Arquitectura flotante ante el cambio climático

Vivir en una casa flotante se ha convertido en una idea cada vez más atractiva, aunque la realidad es que no todas las ciudades tienen el espacio y las características necesarias para poder hacerlo. Este tipo de arquitectura adquiere cada vez más auge en ciudades en las que abundan los canales, o en las que su proximidad al mar y la falta de terreno exigen alternativas a la hora de construir. Las casas flotantes pueden convertirse tanto en una vivienda habitual, como en un refugio para quienes buscan darse un respiro del ajetreado ritmo de la ciudad y adentrarse en la naturaleza.

Actualmente, la mayoría de casas flotantes están construidas sobre una base de vasos de hormigón armados, que aseguran su flotabilidad y las convierte en viviendas perfectamente habitables. El único inconveniente es que pueden moverse un poco cuando el mar está demasiado revuelto, nada a lo que uno no pueda acabar acostumbrándose. Aunque todos tenemos una idea en la cabeza en cuanto a casas flotantes se refiere, se pueden diferenciar tres tipos:

Palafitos: son las casas típicas de regiones asiáticas como Filipinas, se encuentran construidas sobre vigas de madera y quedan elevadas a varios metros por encima del nivel del agua.

Casas sobre el agua: son lo más parecido a las embarcaciones que se adaptan como viviendas, son móviles y se pueden trasladar a diferentes lugares.

Casas flotantes: la diferencia con las anteriores es que están ancladas con el objetivo de limitar su movilidad y facilitar la comodidad de sus usuarios. Tanto estas como las anteriores suelen construirse siguiendo pautas muy similares a las de los barcos.

Una opción ante el cambio climático

Este tipo de construcciones se han convertido en una opción ante el cambio climático y la subida del nivel del mar que este está provocando. El hecho de que la población siga creciendo y las posibilidades de edificar sobre terrenos firmes cada vez sean menores, hacen que las casas flotantes se conviertan en una perfecta alternativa. Además, tienden a ser espacios comprometidos con el medio ambiente, ya que al estar aislados suelen utilizar energías renovables para abastecerse.

Las más sorprendentes

Existe una gran variedad de diseños alrededor del mundo, pero sin duda, el hecho de que Holanda tenga dos tercios de su superficie bajo el nivel del mar hace que sean pioneros en este tipo de arquitectura. En Amsterdam destaca el barrio de Ijburg, un vecindario de casi cien casas flotantes que cuenta con tiendas, restaurantes e incluso colegios. Son como un conjunto de islas artificiales sobre bases de hormigón, cuentan con tres plantas y se puede andar entre ellas a través de diferentes pasarelas.

 

Casas flotantes

Foto: Casas flotantes de Ijburg.

Para quienes se cansan pronto de vivir en un mismo sitio y necesitan ir cambiando de aires existe Floatwing, una casa sobre el agua con motor incorporado. Tiene un diseño modular, por lo que podemos personalizarla a nuestro gusto, y viene completamente equipada. Completamente autosuficiente, la vivienda cuenta con paneles fotovoltaicos, una estación de tratamiento de aguas y un depósito de tratamiento de residuos. Solo queda pensar en qué parte del mundo te gustaría vivir esta semana.

Casa-barco flotante.

Foto: Floatwing.

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CTE Arquitectura

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