La construcción como medicina preventiva

Según numerosos estudios, los habitantes de las ciudades pasamos el 90% del tiempo en el interior de espacios cerrados, ya sean edificios o medios de transporte. Es lógico pensar que casi todo lo que tiene que ver con  nuestra relación con el mundo está relacionado con ellos.

Estos mismos estudios enumeran múltiples casos que relacionan determinadas enfermedades y signos de malestar con cualidades espaciales y ambientales de los edificios, que están irremediablemente relacionadas con su construcción.

Lo creamos o no lo creamos, este es el caso de casi todos los edificios de España.

Vivienda (Imagen de hqrealtynews)

 

Medir para conocer

“Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre” Lord Kelvin

El no tener ni idea de a qué nos referimos con el confort de la vivienda ha llevado a que no lo valoremos y no nos preocupemos por mantenerlo.

Pasiva brandywine

Estamos respirando todo lo que hay en la calle (que tampoco sabemos lo que es, porque no lo hemos analizado), pasamos catarros, irritaciones de ojos, garganta y piel pensando que es porque toca de vez en cuando, dolores de cabeza, algunos incluso viven con humedades de vez en cuando, marcos de ventanas mojados y cortinas que se mueven solas como si nada.

Ninguna de estas cosas es normal, y todas tienen una explicación relacionada con la construcción de los edificios en que pasamos todo el día. Si midiéramos ciertos datos lo veríamos con claridad, porque podríamos compararlos con las condiciones de habitabilidad recomendadas por la OMS.

Hablamos de temperatura, humedad, CO2 y formaldehídos en el aire. Como cualquier otro animal tenemos unas condiciones ambientales necesarias para el bienestar y a día de hoy, nuestros edificios no nos las proporcionan.

pasiva vegetacion

Construir para controlar

Las envolventes de los edificios no tienen el más mínimo control de lo que entra en ellos: el aire entra y sale a discreción aunque no lo veamos, arrastrando consigo el humo de los coches y motos, el polvo, los vapores del asfalto, etc.

Seis y ocho renovaciones a la hora a través de las infiltraciones son datos habituales en cualquier edificio: esto significa que ¡todo el volumen de aire de toda la casa se ha sustituido por aire exterior 8 veces cada hora! Sé que parece mentira, pero está pasando a tu alrededor. Aunque tu edificio tenga 10 años. Es una cuestión de unión entre materiales, no de su calidad. ¿Cuántas juntas ves en estas fotos? Si no están bien resueltas, son agujeros al exterior.

Pasiva (Imagen de ecohabitar)

Entendido esto, entendemos que la calefacción tenga que estar puesta todo el día, que se acumule polvo en todas partes aunque limpiemos a diario y que las enfermedades y malestar sean habituales.

Los edificios necesitan ser absolutamente estancos y estar aislados de las temperaturas exteriores. España tiene inviernos y veranos bastante extremos: los edificios deberían crear pequeños microclimas internos con nuestras condiciones de confort. En los que se midan los parámetros y las instalaciones reaccionen para mantener una humedad saludable, una temperatura agradable y aire limpio.

Esto es algo totalmente asequible a día de hoy, a nivel técnico y económico. Un edificio eficiente no cuesta más que uno poco saludable, y, sobre todo, es mucho más barato de mantener.

0 comentarios
Almudena López de Rego
Por
Almudena López de Rego

Redacción de CTE Arquitectura

Volver

Cuéntanos qué te parece este artículo