El misterioso confort de los Edificios Zero

El nombre de Edificio Zero hace referencia directa y exclusivamente al consumo energético; sin embargo, en el discurso de este tipo de edificios sostenibles, se menciona el confort siempre como una de las prioridades. Esto es porque para alcanzar una alta eficiencia energética se hacen unos cambios en la manera de construir que tienen un impacto muy positivo en la habitabilidad del espacio.

Existen una serie de parámetros que llamamos de confort, que nos dan una idea del nivel de comodidad dentro de un espacio, pero que el tiempo ha probado que dejan fuera algunos factores que pueden cambiar radicalmente la experiencia en el interior.

Imagen exterior de edificio con chapa metálica

El más importante es el de la diferencia de temperaturas en el interior. Tendemos a pensar que una temperatura interior de 22º C más o menos garantiza una buena situación térmica. Aún así, muchas veces se siente frío, o alguna parte del cuerpo a una temperatura notablemente inferior a la del ambiente. Esto se debe a la temperatura superficial.

Si los paramentos que cierran el espacio están más fríos que el ambiente, van a intercambiar calor con éste hasta equilibrarse, cosa que no pasará nunca, dado que el frío de la calle está constantemente refrescando la fachada, la cubierta y los forjados. Cuando el aire caliente interior llega a, por ejemplo, la fachada, se enfría y cae, empujando al aire que está debajo, y creando una corriente interna que destruye inmediatamente el confort térmico interior. Además, las partes del cuerpo que están más cerca de del paramento frío (ventana, suelo, …) se quedan a una temperatura menor. Esto pasa en el 85% de los edificios españoles de viviendas y casi nadie conoce el porqué.

Sólo puede evitarse con aislamiento suficiente en todo el cerramiento y un cuidado exhaustivo de los puentes térmicos. El estándar PassivHaus ha estudiado ese fenómeno, entre otros, y estipulan una diferencia de 4,2º K como máximo entre la temperatura del aire interior y la temperatura superficial de cualquier punto para asegurar que el confort térmico será total. Es un dato de lo más interesante, que sólo ha podido calcularse con estudios termodinámicos del interior de las estancias.

Edificio cerámico con grandes superficies acristaladas

En Alemania, existe una carrera llamada “Física de la Construcción” que estudia los fenómenos físicos que se desarrollan dentro de los edificios. El dominio del confort conlleva saber aplicar conocimientos científicos sencillos pero invisibles. No olvidemos esto, y nuestros clientes notarán la diferencia.

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Almudena López de Rego
Por
Almudena López de Rego

Redacción de CTE Arquitectura

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