Entrevista a los ganadores del Reto KÖMMERLING

David Moreno y Elena Vilches son los ganadores del Reto KÖMMERLING para construir el nuevo edificio de oficinas de KÖMMERLING de consumo cero. Son, además, los fundadores de ENMEDIO Studio, el estudio que ha diseñado el proyecto y el que lo llevará acabo. Hemos estado charlando con ellos, y esto es lo que nos han contado:

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  1. ¿Cómo surge la relación profesional entre vosotros?

Elena: Somos colaboradores habituales. Tengo que decir además, que David fue profesor mío en la ETSAS, hace ya unos años. Siempre hemos estado en contacto, entonces surgió esta posibilidad y, la verdad, es que el resultado fue bueno.

  1. David, montaste Heliopausa, tu propio estudio en 2004, desde entonces ¿Cuáles han sido tus mayores retos para convertirlo en lo que es hoy en día?

David: El estudio al final es un aprendizaje de cosas, son experiencias.  Me he ido enfrentando a cada proyecto como posibilidad para aplicar conocimientos adquiridos mediante la investigación, lo que nos ha permitido seguir  aprendiendo cosas nuevas. Además siempre en paralelo he considerado la formación esencial tanto la mía como la del resto del equipo.

  1. Explícanos qué es Rethinking.

David: ‘Rethinking Architecture Competitions’ es una plataforma de concursos. Surge como respuesta a un momento difícil para los arquitectos, donde los concursos escaseaban. Buscábamos una visión distinta y una oportunidad para poder expresar las inquietudes de nuestra contemporaneidad. Entonces, empezó la idea… creando una serie de situaciones controvertidas y difíciles. Con el tiempo diferentes organismos públicos se han puesto en contacto con nosotros para promover concursos sobre situaciones complejas que necesitaban una visión múltiple y ‘fresca’. De alguna manera ‘reTHINKing’ se ha convertido en una alternativa y en una garantía de un proceso de selección transparente y de calidad.

  1. Elena, cuéntanos cómo ha sido tu trayectoria profesional para llegar donde estás actualmente.

Elena: Antes de terminar la carrera ya tuve experiencia profesional en estudios de ámbito local, pero la gran primera experiencia fue en Bélgica, gracias a una beca Leonardo trabajando para un importante estudio de Gante. Cuando volví empecé a trabajar en el estudio de Guillermo Vázquez Consuegra, y allí estuve durante casi 6 años , donde aprendí en profundidad la profesión.

Gracias a una beca Talentia, conseguí hacer un máster en la Architectural Association de Londres sobre diseño sostenible, realizando una estancia de un año entre 2015 y 2016. Fue el momento de abrir los ojos. Volví el año pasado con una experiencia muy enriquecedora que ha supuesto un punto de inflexión en mi carrera profesional que estaba necesitando. Entonces, este concurso de KÖMMERLING fue una oportunidad para demostrar todo este conocimiento adquirido y fusionarlo con la arquitectura entendida ‘al modo tradicional’, intentando unir formas y diseño sostenible.

  1. Desde hace algunos años, la arquitectura atraviesa un periodo algo complicado, ¿de qué manera conseguís desvincularos de esta tendencia para destacar en este campo?

David: La estrategia es reciclarse. Si sigues la tendencia del mercado y no consigues superarla pasa lo que les ha pasado a muchos compañeros. En nuestro caso, la gran virtud ha estado en que cuando veíamos que había caminos que se cerraban, intentábamos abrir otros nuevos y buscar nuevos nichos de mercado. La formación e investigación siempre la hemos considerado imprescindible. Nos ha permitido tener la visión de ‘hacia dónde va la arquitectura’.

  1. ¿Cómo os enterasteis del Reto KÖMMERLING y por qué decidisteis participar? ¿Habíais participado en algún proyecto de alta eficiencia energética anteriormente?

Elena: Sí, lo hemos hecho a nivel académico y a nivel profesional, pero esto fue una oportunidad muy clara, en la que se pedía buena arquitectura y se pedía consumo cero. Ha sido un ejemplo muy claro de cómo aplicar la eficiencia energética a la arquitectura.

David: El concurso de Reto KÖMMERLING aúna buena arquitectura y por otra parte el ‘tema técnico’ del consumo cero. Hasta ahora los concursos que hemos visto y en los que hemos participado eran o una cosa o la otra, pero nunca las dos. Nunca nos habíamos presentado a concursos en los que sólo primaba el tema energético, porque no queremos hacer mala arquitectura. Por eso, cuando leímos las bases del concurso del ‘Reto KÖMMERLING’, vimos que era una buena oportunidad para demostrar que se puede hacer ambas cosas a la vez.

Elena: Sí, en general en nuestra profesión se ha tendido a resolver el ‘tema bioclimático’ o ‘sostenible’ el último día de trabajo. Por ejemplo, muchos se quedan ‘tranquilos’ incluyendo una sección con muchas flechas de colores para indicar la supuesta ventilación natural, quedando lo bioclimático como un adorno. En el Reto KÖMMERLING se planteaba el estudio de la bioclimática muy desde la raíz. Era un concurso que se tomaba muy en serio este tema y por eso decidimos abordarlo.

  1. Habéis recibido algo de formación en el campo de la arquitectura sostenible y la eficiencia energética (cursos, másteres, …) a lo largo de vuestra carrera, ¿Cómo veis la formación de la escuela en este campo?

David: La verdad es que cuesta mucho encontrar cursos de formación, másteres o posgrados que formen a los arquitectos en esta materia. Yo lo que conozco más de cerca, porque doy clase en la universidad de Sevilla, es que no existe ni una sola asignatura que consiga preparar de una manera práctica al futuro arquitecto en temas energéticos. Hay mucho de teoría, pero poco de cuantificación y de cómo se lleva a la realidad.

Elena: Hay una carencia: en los primeros cursos no se habla de eso todavía, algo con lo que estoy en total desacuerdo. Es importante hacerlo ya que la única manera de abordarlo con garantía es que desde el momento en que se hacen los primeros croquis, el tema energético debe formar parte de la estrategia de proyecto. El resultado no sólo será el ahorro energético, sino la posibilidad de crear espacios muchos más saludables para el usuario, donde se minimicen el uso de sistemas activos, o por ejemplo prime un buen uso de la iluminación natural frente a la artificial.

David: Hace poco estuve en un tribunal de fin de carrera y era gracioso porque había muchos proyectos que se ‘auto-denominaban’ sostenibles o ecológicos y realmente eran arquitecturas más o menos originales, donde en una esquina pequeña del último formato se intentaba expresar que era sostenible. La manera de hacerlo consistía, la mayoría de las veces, en llenar de césped la cubierta o poner aparatos de ventilación un poco más eficientes. Ése es el gran riesgo: que al final se crea una especie de moda con el tema de lo sostenible y la gente entienda que si un edificio tiene algo verde, ya es ecológico. Por eso nos gustó tanto el Reto KÖMMERLING.

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  1. Passivhaus es un concepto que cada vez va teniendo mayor aceptación en España, ¿Cuál creéis que será la tendencia para este modelo de construcción a medio-corto plazo?

David: Yo creo que esta tendencia se va a ir imponiendo poco a poco en el mercado, ya que básicamente se basa en la competitividad. Y cuando comparas dos edificios con costes similares, pero con una gran diferencia de calidad objetiva (conseguida mediante la metodología de Passivhaus), el resultado es evidente: todos preferimos espacios mejores donde vivir, trabajar o estar.

Elena: El problema también es que el propio concepto de Passivhaus desarrolla teoría para países centro europeos y nórdicos, pero en terreno mediterráneo todavía tiene que avanzar más en investigación. A nosotros el concurso de KÖMMERLING nos ayudó a ir en esa línea, porque al final Madrid se incluye en este contexto.

  1. ¿Cuáles han sido los mayores retos a los que os habéis enfrentado a lo largo del proyecto?

David: Depende un poco de la fase del concurso en la que nos encontráramos. En la primera fase, claramente fue encontrar la estrategia pasiva que mejor podían hacer comportarse al edificio. Pero la segunda fase fue para mí, sin duda, encajar el presupuesto.

Elena: Yo estoy aquí de acuerdo con David. Lo cierto es que hicimos un buen trabajo en la primera fase que nos permitió que todo el desarrollo de simulaciones de la segunda afirmaran lo que nosotros habíamos previsto en la primera. De ahí la importancia de coger el lápiz desde el primer momento, incluyendo las estrategias bioclimáticas.

  1. Habéis utilizado una gran cantidad de herramientas en el diseño del Edificio Zero ¿cómo de importante consideráis cada una de ellas? ¿Hay alguna que se haya convertido en imprescindible?

Elena: La verdad es que cada herramienta es imprescindible en su campo. Por ejemplo, en energía la herramienta PHPP de Passivhaus fue fundamental. También estuvimos utilizando otras, como Energy Plus, que nos permitía ver la evolución de la temperatura a lo largo del tiempo.

David: Para poder hacer un Edificio de Consumo Zero, hacen falta muchas herramientas que, de alguna manera, vayan apoyando y afirmando que el ‘número’ que sale (en relación a la dependencia energética), sea el apropiado.

  1. Para terminar, ¿se puede volver a hacer arquitectura convencional después de pasar por un Edificio Zero?

David: (Risas) Es que esto va en la sangre ya.

Elena: (Risas) Es increíble cómo te puede cambiar la visión, cómo percibes la arquitectura, cómo ves incluso la manera de proceder de tus compañeros de profesión…. Es que ya no concibes hacerlo de otra manera, porque además son herramientas que te ayudan a decidir. Afortunadamente cada vez son más, grandes y pequeños estudios, que se preocupan en aplicar la bioclimática, pero es a nivel legislativo y académico donde hay que hacer hincapié.

David: Hace unos años, cuando alguien ponía en Google ‘arquitectura bioclimática’ lo que salían era ejemplos de ‘mala Arquitectura’, edificios poco agraciados. Esto ha hecho bastante daño ya que generaba prejuicios. En la actualidad, el problema es de concienciación. El conocimiento existe. La energía no es una opción, debería ser una obligación. El problema no es saber qué hacer o cómo hacerlo, sino tener el coraje para hacerlo.

 

 

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