Primera casa PassivHaus Premium en España

PassivHaus es un referente ya a nivel mundial de lo que se puede llegar a conseguir cuidando la envolvente y la relación con el entorno y el clima. Lo que más choca (o chocaba) del estándar era que se tratara sólo de aspectos pasivos, sin interesarse en absoluto por el origen de la energía utilizada para satisfacer la demanda. Por pequeña que fuera ésta, con el nacimiento de los Edificios de Consumo Casi Nulo, y el debate de la supervivencia de las fuentes de energía tradicionales, no tenía sentido.

Imagen exterior de la vivienda de tierra

Desde hace casi dos años, esto ha dejado de ser irrelevante para el Instituto PassivHaus, que ha abordado el problema creando dos nuevas categorías de edificio: PassivHaus Plus y PassivHaus Premium. Se diferencian de la certificación clásica en que se exige un cierto nivel de producción de energía de origen renovable, y se diferencian entre ellas en la cantidad de ésta que se produzca.

La categoría Premium, implica que la edificación no podrá consumir más de 30 kWh/m²a de energía primaria renovable, y generar un mínimo de 120 kWh/m²a de energía en relación con el área cubierta por el edificio.

Imagen exterior de la vivienda de tierra

Podemos entonces hablar tranquilamente de edificios de eficiencia energética máxima cuando hablamos de cualquiera de las dos categorías nuevas. Los Edificios de Consumo Casi Nulo poco van a poder añadir a lo que suponen estas construcciones.

En España, la primera que ha conseguido la calificación más alta del Instituto ha sido esta vivienda en Llucmayor, Mallorca. Con un interés total por la naturaleza y la sostenibilidad de los materiales como la tierra, la cal y la fibra de madera, un conocimiento supremo de la arquitectura vernácula, que controla sin esfuerzo la humedad y la temperatura y un confort interior inmejorable, el proyecto Tierra se merece todos los aplausos.

Imagen del porche exterior de tierra

Además, el hecho de dejar los bloques vistos al interior y la ausencia de falso techo han dificultado enormemente el paso de las instalaciones, que se ha resuelto sin problemas.

Imagen interior del baño

La demanda de calefacción anual ha quedado en 8 W/m²K, lo que tiene mucho que decir de la posición ventajosa que tenemos en España para reducir el consumo energético global de manera radical. Es sólo cuestión de querer hacerlo.

Imagen exterior de la vivienda de tierra

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Almudena López de Rego
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Almudena López de Rego

Redacción de CTE Arquitectura

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