Una Passive House con piel textil

La casa Textile Skin adquiere su nombre por los materiales de acabado exterior, acertados no sólo por su aspecto moderno y el icono social en que la ha convertido en el barrio, sino por su naturaleza, que les ha permitido absorber nuevas funciones como la de protección solar.

Textile House (Fot. BLAF Architects)

El proyecto, situado a las afueras de Bruselas, trata de dotar a estas zonas residenciales del cambio que demandan mediante la conversión del jardín delantero en una pista de baloncesto pública para el barrio. La distribución interior es sencilla y coherente, pero poco habitual situando los dormitorios en la parte trasera del nivel inferior por ser la más oscura, reservando la planta de arriba para la cocina y el salón, donde se hace la vida diurna. De esta manera se puede vigilar constantemente la pista de baloncesto y la privacidad está protegida por unos estores interiores que cubren los paños acristalados por partes.

Textile House (Fot. BLAF Architects)

Para cumplir los estándares de PassivHouse, BLAF Architects separan en la envolvente las funciones de cerramiento, aislamiento y acabado en distintas capas o elementos, buscando materiales óptimos para cada una de ellas.

Envolvente

El cerramiento vertical tiene cuatro capas: un muro interior de bloques de hormigón, 38 cm de marco de madera relleno de celulosa, un panel aislante de fibra de madera de 2 cm con cámara de aire y el acabado final. El valor de transmitancia térmica alcanzado es de 0,119 W/m²K en la parte opaca y 0,75 W/m²K en la acristalada.

Para la planta superior, se eligió un tejido de fibra de vidrio resistente a rayos UV, porque permitía usar el mismo material para los vanos opacos y los acristalados. En los primeros va fijado en un marco de madera y en los segundos se enrolla o despliega, funcionando como protección solar. De esta manera se homogeiniza el acabado de la fachada, evitando el habitual contraste de los dispositivos de sombreamiento.

La fachada de la planta baja, al igual que la cubierta, tiene un acabado de monómero de etileno propileno dieno (EPDM) que constituye una pizarra gigante para el vecindario. La elección del material fue una manera económica de evitar los puentes térmicos, puesto que la ligereza y flexibilidad de la lámina posibilita su adhesión sin fijaciones adicionales. La idea de la pizarra fue accidental, cuando el dueño usó la fachada para avisar de que “volvía en 5 minutos”.

Textile House (Fot. BLAF Architects)

Instalaciones

La aclimatación interior es por medio de un recuperador de calor y el agua caliente sanitaria se obtiene de una bomba de calor. El agua destinada a los inodoros y la irrigación proviene de un depósito de recolección de agua de lluvia en el jardín.

Además de alcanzar los estándares de PassivHouse, la casa cuenta con 20 paneles fotovoltaicos que producen un exceso de 6302 kWh que se vuelcan a la red general. El Gobierno belga, en vistas a acercarse a los objetivos de reducción de emisiones de CO2 del Protocolo de Kioto, está fomentando mediante generosas ayudas a los propietarios que introduzcan estos paneles en su sistema energético. Paradójicamente, el precio de la electricidad corriente ha aumentado, pues las compañías de suministro se han visto firmando numerosos cheques a nombre de sus antiguos clientes.

Textile House (Fot. BLAF Architects)

Textile House (Fot. BLAF Architects)

Textile House (Fot. BLAF Architects)

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Almudena López de Rego
Por
Almudena López de Rego

Redacción de CTE Arquitectura

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