Las ventanas en el nuevo DB-HE del CTE

El nuevo Documento Básico de Ahorro de Energía del CTE cambia de perspectiva en sus limitaciones para alinear sus objetivos con las directivas europeas y el creciente interés por la reducción de consumo energético, como ya comentamos en la primera revisión del Documento. El nuevo CTE regula:

Por un lado un porcentaje de energía mínimo que ha de proceder de energías renovables, que persigue el camino a la independencia energética.

– Y por otro, valores máximos de energía anual que los edificios pueden demandar por m².

Complementariamente, da unos valores máximos de transmitancia térmica para los distintos elementos de la envolvente que se presuponen cumplidos al lograr la demanda.

Datos del hueco:

En la caracterización del edificio en el modelo informático para el cálculo de la demanda energética se deben introducir para su consideración:

· Las características geométricas de los huecos y el espacio al que pertenecen.

· Las protecciones solares, sean fijas o móviles, y las sombras que puedan arrojar los obstáculos de fachada.

· La transmitancia térmica del vidrio y el marco, la superficie de ambos, el factor solar del vidrio, la absortividad de la cara exterior del marco y la permeabilidad al aire de los huecos para el conjunto marco vidrio incluyendo el efecto de aireadores de ventilación.

Comparación con DB-HE 2006:

En el caso de los huecos:

Transmitancia térmica (CTE)

Estos valores de transmitancia térmica son un resumen que más adelante se desglosa en tablas en función de la orientación de la fachada, el porcentaje de hueco respecto de la parte opaca y la zona climática. Si bien esto era así en el antiguo DB, en el nuevo estas tablas se han desplazado al apéndice D donde se enumeran las características del edificio de referencia. Dado que la eficiencia de los inmuebles se mide en relación con la mejora respecto de la eficiencia energética del modelo, podemos suponer que son en realidad valores máximos para nuestro proyecto. De cualquiera manera, se ve que la variación es mínima.

Respecto a la permeabilidad al aire, no hay ningún cambio:

Permeabilidad al aire (CTE)

A la zaga de Europa:

Mientras en Alemania no se venden ventanas con valor superior a 1,3 W/m2K porque no cumplirían las exigencias, este valor está por debajo de la mitad de nuestra limitación más restrictiva.

No sé si la razón de estos valores a años luz de dar un servicio acorde con las tecnologías que existen en el mercado es el intento de no desbancar del mercado a los materiales de carpinterías de ventana que no cumplirían una normativa contemporánea ni por asomo. No es ningún secreto que el aluminio y la madera no son capaces de alcanzar, por el momento al menos, los estándares de protección térmica o hermeticidad del PVC y que tenemos una industria muy grande, sobre todo de carpinterías metálicas.

Estos y otros muchos datos me hacen plantearme cuándo vamos a dejar de intentar ponernos a la altura pasito a pasito y tarde, de manera que cuando llegamos los demás se nos han escapado. Yo creo que ya es hora de dejar de excusarnos en que “en España tenemos un clima benigno y por eso no nos hace falta tanta protección”. También somos un país con alta radiación solar y no parece que eso nos beneficie, si no que casi nos perjudica por confiados. Creo que hablar de demanda energética ayudará a esclarecer mucho la enorme diferencia que nos separa de políticas de ahorro energético en edificación de otros países.

Me permito el lujo de ser tan crítica por las particularidades del caso de la ventana: estamos hablando de un producto que está infinitamente desarrollado, cuya puesta en obra es rápida, limpia y asequible, y cuya duración es tan elevada que más vale pensárselo dos veces antes de poner un producto que no satisfará las necesidades de confort interior o las exigencias normativas antes de terminar su vida útil. Unas ventanas de calidad duran 40 años y tengo la esperanza de que España sitúe las exigencias de ahorro energético a tono con las del resto del mundo civilizado y comprometido antes de que los que han sustituido hoy sus ventanas tengan que volver a hacerlo después de cuatro décadas de servicio.

Esta situación empeora si cabe en otros casos como el del aislamiento de la fachada, cuyas restricciones han sido modificadas en mayor medida que las de los huecos pero también de manera indiferente a valores contemporáneos de protección y cuya intervención constituye un reto mucho mayor que una simple sustitución de ventanas. ¿No queremos rehabilitar ya pensando en cumplir para los próximos 30 o 40 años?

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Almudena López de Rego
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Almudena López de Rego

Redacción de CTE Arquitectura

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