Cómo BIM hará la edificación más sostenible

BIM es toda una nueva metodología de trabajo en el desarrollo de edificios y ciudades. Desde la primera idea de proyecto hasta la demolición del edificio para ser sustituido por otra cosa.

Desde la forma de relacionarse de los agentes involucrados hasta el mantenimiento del edificio 40 años después de haber sido construido serán de forma muy distinta a la actual, y creo que todos nos atrevemos a decir que también será mejor.

El BIM es la centralización de toda la información referente al edificio o infraestructura en un único archivo que nos habla de estructura, materiales, detalles de encuentros, arquitectura, distribución, ¿mobiliario?, presupuesto, cálculos de instalaciones,…

¿Por qué no también eficiencia energética? Esto es algo que aún no está integrado pero entiendo que a todas luces se prevé para la siguiente fase. Está habiendo con el cambio de metodología, como era de esperar, un gran revuelo en la creación de elementos de soporte al proyectista: no hay empresa que no esté creando sus productos en formato BIM. Estas versiones digitales de los productos almacenan gran cantidad de información, alguna de carácter técnico. ¿No sería lo suyo aprovechar esta ola de desarrollo de herramientas y elementos para incorporar datos de eficiencia energética, comportamiento térmico, estanqueidad, emisiones de CO2, etc?

BIM (Imagen de i1.wp.com)

Tenemos programas muy potentes de cálculo de comportamiento energético como el DesignBuilder, pero su sistema de modelado es tedioso, lento y poco versátil. Tenemos programas de certificación energética que son una broma absoluta. Y luego tenemos las herramientas de certificaciones de entidades privadas como PassivHaus, LEED o BREEAM, aunque estas últimas son sólo orientativas de cara a la prueba de fuego que se hace tras la construcción.

Por otra parte, tenemos cientos de programillas pequeños que nos calculan la huella de edificio, las emisiones de los materiales, el comportamiento en el futuro,…

Será cuestión de tiempo que los programas BIM integren todas estas funciones, poniendo al alcance la mano información de nuestro proyecto que ahora no tenemos porque no ganamos lo suficiente para dedicarnos a introducir el proyecto en 5 programas diferentes. Con esto no intento excusar las malas prácticas (que sabemos que son como el 90% de las prácticas) de los que actúan de manera indiferente con el medio ambiente. Hay y ha habido muchas fuentes de información sobre lo que era responsable y consciente y lo que no en términos de construcción. Y hay muchos proyectos muy buenos y muy sostenibles para probarlo.

Pero en esta carrera de concienciación popular que parece que no acaba nunca, esta herramienta puede ser el punto de inflexión, el que te pone delante todas las opciones, evidenciando el impacto de cada una.

Está claro que el BIM ha venido para quedarse aunque nos vaya a costar un cambio fundamental, y yo estoy deseando que cada vez absorba más responsabilidades.

Fuentes imágenes: merinolatin.com y i1.wp.com

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Almudena López de Rego
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Almudena López de Rego

Redacción de CTE Arquitectura

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