Aislamiento térmico para una arquitectura saludable

La crisis energética actual obliga a considerar seriamente las posibilidades de ahorro. ¿Cómo se puede actuar para conseguir una economía de energía en la edificación?

Hay varias formas de lograrlo:

— Mejorando el rendimiento de las instalaciones de calefacción, con la puesta a punto de los quemadores y con una buena regulación, entre otras cosas.

— Reduciendo las pérdidas de calor por renovación del aire (ventilación e infiltración a través de la rendijas de puertas, ventanas…)

—  A través de las paredes, techos, suelos o acristalamientos.

Cuando proyectamos o construimos un edificio nuevo, las normas de CTE harán que el edificio sea eficiente energéticamente. Pero, ¿y cuando vivimos, reformamos o rehabilitamos un edificio antiguo? ¿Qué debemos aislar térmicamente para conseguir las características de confort y eficiencia que buscamos?

Una de las partes  fundamentales en las que intervenir es la fachada. Podemos aislar por el exterior, por el interior o inyectar aislamiento en las cámaras.  En este link encontraréis soluciones que son habituales y están debidamente acreditadas por ANDIMA (Asociación Nacional de Industriales de Materiales Aislantes).

Las cubiertas y los forjados son los cerramientos horizontales (u oblicuos en el caso de las cubiertas inclinadas) que separan nuestro espacio de confort del exterior. A diferencia de las fachadas, estas generalmente no se construyen con cámara de aire, por lo que solo nos queda la posibilidad de aislar bien por arriba o bien por abajo. Resaltamos la diferencia de aislar una cubierta que separa el interior del exterior de un forjado que separa dos estancias interiores. En el link anterior vienen recogidas numerosas soluciones constructivas.

La rehabilitación de los huecos acristalados de fachada, tanto en lo referente al acristalamiento como a los marcos o perfiles, se presenta como una vía óptima para alcanzar mejoras significativas en la demanda energética del edificio y los consiguientes ahorros económicos, energéticos y  medioambientales. El hueco es la parte térmicamente más débil de la envolvente de un edificio, y por él se producen las mayores pérdidas de energía.

La mayoría de los edificios anteriores al año 2000 no incorporan un aislamiento térmico adecuado y la actuación más sencilla es la sustitución de las ventanas por otras con una carpintería que no haga de puente térmico, como el PVC, con un vidrio o vidrios de aislamiento térmico. Tanto aísla una renovación de carpintería y vidrio que en la Calificación Energética de la Vivienda, solo se alcanzarán los niveles superiores si se emplean cerramientos de altas prestaciones en los huecos.

Esto también es arquitectura y, cuanto más aislada este una vivienda, mejor será: el objetivo, indudablemente, ha de ser siempre construir arquitectura saludable para sus habitantes.

2 comentarios
Por
Alex Martos

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