Estado del arte: Impresión 3D y edificación

La impresión 3D nació a raíz de un proyecto de investigación desarrollado por el MIT (Massachusetts Institute of Technology) en los años 80. La idea consistía en materializar de forma rápida y flexible piezas virtuales en tres dimensiones en un software de modelado como AutoCAD en formato .STL (monocromo) o .VRML (color), de manera que la impresora creara cada capa del modelo utilizando arena o polvo sometido a altas temperaturas, que al solidificarse proporcionara un material más duro que el plástico y tan resistente como el metal.

Actualmente las impresoras 3D pueden producir son capaces de crear cualquier forma, prácticamente de cualquier material. La empresa líder de esta industria 3D Systems, asegura que sus dispositivos imprimen en más de 100 materiales gracias a 7 tecnologías diferentes, aunque están aún lejos del uso doméstico extendido puesto que es necesario tener conocimientos informáticos de diseño tridimensional. Podemos adquirir modelos amateur desde los 1000 € y profesionales desde 4500 €.

Esta tecnología ya ha motivado la investigación en varias disciplinas como la moda, la medicina e incluso al alimentación:

· Modern Meadow, un start-up en Estados Unidos, cree que puede crear carne cruda usando una bioimpresora 3D, evitando así el sacrificio de animales.

Modern MeadowModern Meadow

· Un equipo de médicos holandés se proclama como el primero en trasplantar un hueso impreso tridimensionalmente: se trata de una mandíbula en una mujer de 83 años.

Mandíbula

· La llegada a la moda la prueban eventos como el 3D PrintShow en Londres que celebrará el mes que viene su segunda edición o webs como Thingiverse, donde diseñadores comparten modelos 3D para descargar e imprimir.

Moda

Moda

· El Urbee Car es un coche híbrido fabricado con impresión 3D diseñado para ser ligero, barato, fácil de producir y muy eficiente.

urbee car

Arquitectura y construcción

Las impresoras que serían de utilidad en estudios de arquitectura son se basan en polvo de base de yeso y resina: se calcula que el precio de 1 centímetro cúbico de estos materiales cuesta alrededor de los 5 euros.

El caso de la construcción es muy particular por razones evidentes como la escala y las exigencias de calidad de este sector. Carl Bass, CEO de Autodesk, afirma que el punto más débil de la aplicación de la impresión 3D a la construcción en estos momentos es el material.

Sin embargo, esto no está frenando a profesionales de todo el mundo a darle una oportunidad, los casos más representativos vienen de Holanda:

DUS Architects, han fabricado ya una impresora 3D de tamaño adecuado para el reto al que se enfrentan. Mide 6 metros de alto, la llaman Room Builder y la tienen instalada en el jardín del estudio donde ya se ha convertido en una atracción para los turistas, que se paran a contemplar cómo imprime las piezas de una vivienda. Las piezas se encajarán como si se tratara de un puzle gigante o un Lego gigante. El proceso de impresión de un edificio puede abaratar y acortar el de un edificio convencional.

Dus Architects

Los arquitectos consideran que la máquina todavía necesita mucho desarrollo pues aún es lenta y, de momento, imprime con plástico reciclado. En su opinión, gran parte del trabajo está en la experimentación con materiales: “Nosotros probamos a usar restos de madera con un polímero y se convierte en madera”. Creen que la técnica puede llegar a ser más sostenible que la construcción tradicional: “Se ahorraría mucho al no tener que transportar todos esos materiales a la parcela”. Se habla incluso de llegar a imprimir edificios directamente con paneles solares integrados.

Dus Architects

Por otro lado, el arquitecto Janjaap Ruisjssenaars de la firma Universal Architecture ha diseñado lo que denomina “Casa Paisaje” inspirada en la tierras irlandesas, que consiste en una enorme cinta plegada sobre sí misma de manera que se unen los extremos, sin principio ni final que sería producida con una impresora 3D.

Landscape House

Espera crear estos edificios en todo el mundo, que se estima costarán entre 4  y 5,5 millones de euros. Según la página de internet de su empresa, la impresora 3D que emplearán usará arena y un agente aglutinante especial para crear “un material similar al mármol” que asegura que es más fuerte que el cemento. Opina que, para un museo, el precio está en el margen adecuado.

Para despedirnos, os dejamos este vídeo que es un buen resumen del concepto que motiva todo este esfuerzo.

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Almudena López de Rego
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Almudena López de Rego

Redacción de CTE Arquitectura

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