Podremos almacenar energía en todos los rincones de los edificios

Hablábamos la semana pasada del desperdicio de energía por la imposibilidad de almacenarla en la medida en la que se necesita, por ejemplo en el caso de Wildpoldsried, el pueblecito que produce 6 veces la energía que consume, teniendo desde 2012 un 100% de cobertura de demanda por fuentes renovables. Se necesita una solución que permita desfasar en el tiempo el momento de captación de energía y el momento de consumo, puesto que hay picos de recepción a lo largo del día, y sin embargo, se consume durante muchas horas.

Es verdaderamente un retraso frente a la industria de captación. En el caso concreto de edificación, existen algunos modelos de almacenaje de energía consistentes en tanques de agua, calentada por ejemplo por paneles solares térmicos. Estos sistemas funcionan muy bien pero tienen el problema del gran volumen ocupado y la carga que suponen para la estructura.

El grupo de investigación ENEDI de la Universidad de País Vasco ha desarrollado un prototipo capaz de almacenar energía en un espacio un 50% inferior a este líquido y con un diseño prismático flexible. Se puede llegar a ahorra mucho espacio y la disposición modular permite integraciones muy diferentes y prácticas en el diseño del edificio, “como, por ejemplo, el falso techo”.

El invento se basa en el aprovechamiento del calor latente al cambiar de estado de los materiales de cambio de fase (PCMs), cuyo funcionamiento explica muy bien Álvaro Campos, un investigador del equipo: “estos materiales tienen la capacidad de que cuando los calentamos, llegados a su temperatura de cambio de fase, empiezan a cambiar de estado, y posibilitan, manteniendo la temperatura prácticamente constante, almacenar una cantidad de energía muy elevada; así, conseguimos mucha más densidad energética, con menores pérdidas de calor al ambiente”.

El material elegido es una parafina que se funde alrededor de los 60º C y es “muy estable y con una larga vida útil”. Ésta se encapsula en placas de aluminio dispuestas para ser rodeadas por agua. Cuando el agua se calienta transmite el calor fundiendo el material encapsulado. Si, por el contrario, el agua está fría, se reucpera el calor almacenado por la simple solidificación de la parafina.

A día de hoy se trabaja ya en un prototipo a escala real para poder testar el invento en estas condiciones. Campos opina que: “Tenemos algo que puede ofrecer las suficientes ventajas técnicas para que, independientemente del precio final, sea una propuesta atractiva”. Además, se están evaluando otros PCMs que puedan tener un mayor nivel de almacenamiento y menor coste.

Fuente: Efikos News

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Almudena López de Rego
Por
Almudena López de Rego

Redacción de CTE Arquitectura

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