Rompamos los puentes térmicos

Un puente térmico es una zona donde  se transmite más fácilmente el calor, por ser de distintos materiales  o espesores.

Para evitar ese tipo de fuga se debe usar la rotura del puente térmico, consiste en evitar el contacto entre la cara exterior e interior, intercalando un mal conductor con lo que se reduce las perdidas.

La mejor forma de comprender este fenomeno es con ejemplos, veamoslos:

Carpintería con marcos de aluminio y doble vidrio:

En este caso el vidrio es un buen aislante, pero el aluminio es un excelente conductor térmico. En invierno deja escapar el calor, el aluminio suda en cambio el vidrio no.

Las ventajas del uso de la rotura de puente térmico es la limitación de la condensación. En climas fríos cuando la temperatura exterior es muy baja y en el interior hay humedad relativa elevada, se da el fenómeno de la condensación sobre los perfiles interiores. Ello es debido a que la temperatura del perfil interior está por debajo de la temperatura del rocío. Con la rotura del puente térmico se consigue elevar la temperatura superficial del perfil interior, en consecuencia se restringe la aparición del rocío.

En este caso queda de manifiesto que la mejor rotura de un puente térmico es aquel material que, por su constitución es un mal aislante ya que toda su masa es “rotura” del PT. El mejor material en este caso es el PVC, del cual hemos hablado sobradamente es este blog.

 

 

Otro ejemplo que nos encontramos habitualmente en construcción son los Puentes térmicos presentes en fachadas de edificios  por el contacto de piezas estructurales con el exterior.

Por ejemplo, en un edificio que tenga estructura metálica o de hormigón, los pilares y vigas harán de puente térmico respecto a la  de albañilería, que normalmente es de ladrillo o bloques huecos de hormigón.

Una pared de albañilería que sea interrumpida por un pilar o una viga, experimentará un puente térmico en esa zona, pues el pilar o viga, transmiten mejor el calor, provocando una pérdida y apareciendo un “punto frío” que puede provocar condensación.

Generalmente son observables patologías, zonas húmedas con moho en estos puentes térmicos.

Un modo usual de resolver este común puente térmico es no situar los pilares o vigas enrasadas con la fachada por su parte externa, sino rehundidos unos centímetros respecto de la  albañilería, lo suficiente para “protegerlos” con un aislante térmico exterior. Así se evitarán las condensaciones y aparición de humedad y moho en el interior de la vivienda.

Como conclusión, podemos comentar que por mucho que aislemos nuestras construcciones, de nada servirá si descuidamos las fugas de energía. Rompamos los puentes térmicos o ellos destruirán toda la eficacia de nuestra construcción.

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Alex Martos

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