Sistemas de calefacción

El consumo de energía en nuestro hogar depende de muchos factores, pero solo las instalaciones fijas (calefacción y agua caliente sanitaria) suponen un 67% del consumo energético de los hogares españoles.

Por tanto, es importante que conozcamos todos los sistemas de calefacción para escoger la más adecuada a nuestras necesidades de proyecto o de vivienda. La mayoría de los hogares españoles tienen calefacción por elementos independientes, o lo que es lo mismo, estufas, radiadores y convectores eléctricos, bombas de calor y otros equipos, sin conexión alguna entre ellos.

Asimismo, más de la cuarta parte de las viviendas tienen una instalación individual, independiente de la existente en el resto de viviendas. Solamente un 10% tienen una instalación centralizada, mediante la cual se da servicio a un conjunto de hogares, por lo general de un mismo bloque o comunidad. Sepamos que la calefacción central colectiva, con medición y regulación individualizadas para cada una de las viviendas es, desde el punto de vista energético y económico, un sistema mucho más eficiente que los sistemas individuales.

De todas formas, si no disponemos de calefacción centralizada, aquí tenemos las maneras más utilizadas de instalaciones de calefacción individuales:

Atmosféricas: cuando la combustión se realiza en contacto con el aire de la estancia donde está ubicada la caldera.

Estancas: cuando la admisión de aire y la evacuación de gases tienen lugar en una cámara cerrada, sin contacto alguno con el aire del local en que se encuentra instalada. Tienen mejor rendimiento que las calderas atmosféricas.

  • Suelo radiante: Los radiadores de agua caliente se sustituyen por un tubo de material plástico por cuyo interior circula agua caliente, embutido en el forjado del suelo. De esta forma, el suelo se convierte en emisor de calor. La temperatura a la que hay que calentar el agua es muy inferior (generalmente entre 35 y 45 °C) a la de los sistemas de radiadores.
  • Sistemas electricos: Son equipos independientes en los que el calentamiento se realiza mediante resistencias eléctricas. Desde el punto de vista de eficiencia energética no son aconsejables.
  • Sistemas de bomba de calor: La ventaja del sistema es su alta eficiencia: por cada kWh de electricidad consumida se transfiere entre 2 y 4 kWh de calor. Además, la bomba de calor no sólo permite calentar la vivienda, sino también enfriarla.
  • Calefacción eléctrica por acumulación: Se basa en el calentamiento, por resistencias eléctricas, de material refractario. Este sistema suele ir asociado a la contratación de la tarifa nocturna.

En resumen, en condiciones normales, es suficiente encender la calefacción por la mañana. Por la noche, salvo en zonas muy frías, se debe apagar la calefacción, ya que el calor acumulado en la vivienda suele ser más que suficiente (sobre todo si se cierran persianas y cortinas) para mantener por la noche, en los dormitorios, una temperatura entre 15 y 17 °C.

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Por
Alex Martos

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